Mecanizado por Arranque de Viruta

Publicado en: Notas | 9 marzo, 2017

Al trabajar con el aluminio, el procedimiento más común se lleva a cabo a través de máquinas herramientas de arranque de viruta. 

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Durante dicho procedimiento las fuerzas de corte ocasionadas son mucho menores en comparación con las generadas al tratar el acero (aproximadamente un 70% menores), por lo tanto, el esfuerzo empleado y la energía consumida disminuirá del mismo modo. La conductividad térmica del aluminio ayuda a la disipación de calor y dada la alta tasa de arranque de viruta, el calor generado durante su mecanizado se desvanece con las virutas sin dar tiempo para difundirse en el metal, ventaja importante en este proceso. Otra ventaja de este material, es su baja densidad, la cual permite que las fuerzas de inercia en las piezas de aluminio giratorio sean mucho menores que en otros materiales.

 

Las características señaladas hacen posible la utilización de altas velocidades de corte y la obtención de mayor arranque de material en el mecanizado. No obstante, el factor de fricción, entre el aluminio y los metales de corte, es significativamente elevado, en comparación con otros metales, provocando debilitación en los filos de corte y con ello el deterioro de la calidad de la superficie mecanizada. De aquí la importancia de que la refrigeración en el corte sea suficiente, pues de este modo existirá una menor tendencia al llamado embotamiento con aleaciones rígidas, velocidades de corte mayores y ángulos de desprendimiento mayores.

 

Al seleccionar las herramientas de corte se deben considerar tanto el material como el revestimiento de las mismas. El carburo es un metal que funciona muy bien para el corte de aluminio, sin embargo, un carburo de grano sub-micras requiere de una alta concentración de cobalto para conseguir la estructura de grano fino y propiedades de resistencia del material. El cobalto reacciona con el aluminio a temperaturas elevadas, lo que hace éste se adhiera químicamente con el cobalto, haciendo que rápidamente la herramienta resulte ineficaz.

 

El secreto es encontrar el equilibrio correcto de cobalto para proporcionar la resistencia adecuada del material, acorde con los tiempos en que queda expuesta la herramienta durante el proceso de corte. Este equilibrio se logra utilizando carburo de grano grueso que proporciona una herramienta de dureza suficiente para lograr rápidamente el mecanizado de aluminio y reducir al mínimo la adherencia. En relación a los recubrimientos de herramientas los más comunes son las aleaciones con titanio (TiN, TiCN, TiAlN, AlTiN), nitruros de cromo, nitruro de zirconio, revestimientos de diamante.

 

Este es sólo es un fragmento de la edición número 15 de la revista FerrePro. Si quieres leer el artículo completo adquiérela en Sanborns y puestos de periódicos, o suscríbete.

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